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SailRadar

Cómo funciona

Tres pasos, y ninguno pide saber de informática

Montar el seguimiento de una prueba cuesta menos que montar el recorrido. Lo que sigue es todo lo que tiene que hacer el club el día de la regata.

  1. Un GPS en cada embarcación

    Pequeño, estanco y sin cables: se ata a bordo antes de salir y se recoge al volver. No toca nada del barco ni necesita corriente, así que sirve igual para un patín que para un optimist.

  2. Se monta el recorrido

    Se marcan las balizas, el barco de comité y la línea de salida desde el teléfono del jurado, allí mismo y sobre el mapa. Si el viento rola y hay que mover una baliza, se mueve y el sistema lo recoge.

  3. Se reparte un enlace

    El mismo enlace sirve para el directo y, al terminar, para el replay. Se cuelga en el grupo de WhatsApp del club y ya lo tiene todo el mundo, sin cuentas ni contraseñas.

Lo que suele preguntarse antes de probarlo

Qué pasa si se pierde la cobertura

El aparato sigue guardando las posiciones aunque no pueda enviarlas, y las manda cuando vuelve la cobertura. En directo se ve que esa embarcación ha dejado de dar señal; en el replay, la prueba aparece entera.

Quién lo usa el día de la regata

Una persona del jurado, desde el teléfono. Marca el recorrido, da la salida y cierra la prueba. El resto —familias, regatistas, el bar— solo abre un enlace.

Dónde quedan los datos

Las posiciones solo son visibles durante la ventana de la prueba. Fuera de ese rato nadie de fuera del club ve dónde está ningún aparato, y eso incluye el modo TV.

Qué pasa cuando termina

La prueba se cierra y el replay queda disponible en el mismo enlace. La clasificación, los tiempos y las trazadas se pueden compartir y siguen ahí la temporada siguiente.